DAVID AYALA ALFONSO

Dios bendiga este negocio

May god bless this business

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Se convoca a un grupo de 22 artistas de la ciudad de Bogotá, a quienes se reparten letras amarillas fabricadas en vinilo adhesivo, para que sean pegadas a sus camisetas, y se realiza un desplazamiento hacia la Plaza de Bolívar (tradicional centro político, religioso y popular del país). Una vez allí, se configura la frase mencionada en la fachada del Capitolio Nacional de Colombia, sede del Congreso de la República. La expresión “Dios bendiga este negocio” es típica del imaginario colectivo colombiano,  y puede leerse en pequeños avisos en mostradores, o como frase introductoria en posters con motivos religiosos, en pequeñas tiendas de tradición campesina y de barrios populares de las grandes ciudades de este país.

La plaza de Bolívar en Bogotá ha sido escenario de innumerables movilizaciones populares, con diferentes fines: paros laborales, protestas estudiantiles, marchas sindicales, etc., y allí se ha utilizado de manera regular una o varias filas de personas para completar frases a partir de letras en camisetas o en pancartas. Este dispositivo se repite también en un proyecto referente Dios Bendiga este Negocio, la acción “Se vende o alquila este local”, del peruano Lalo Quiroz. Sin embargo, en este caso se apela a estrategias de bajo, ejecución rápida y alto impacto. No se plantean recorridos (como es habitual en las manifestaciones populares en la ciudad), ni se intenta entrar en controversia con las autoridades. De hecho, la acción se lleva a cabo rápidamente, engañando a la fuerza pública presente (el acceso a las escaleras donde se da la acción es restringido), para poder escribir temporalmente esta frase.

Esta acción tiene una duración total de diez minutos, entre el momento en que el grupo se organiza, hasta que uno de los policías presentes en el lugar lee la frase y reacciona, solicitando la disolución del grupo y el retiro inmediato del mismo. Las personas presentes se involucran en la acción, tomándose fotos con el grupo como fondo o interactuando con algunos de los integrantes. Esto es bastante inusual, pues en Colombia, y sobre todo en el centro histórico de la capital se acostumbra a presenciar marchas, en algunas ocasiones con una frecuencia diaria, por una infinidad de motivos. La reacción general a la persistencia de estas formas de expresión ha sido la indiferencia, y ya sea por curiosidad o interés, la breve relación que se ha establecido entre los visitantes casuales de la Plaza y los participantes de Dios bendiga este Negocio sugiere la posibilidad de estimular la activación de opinión política. Actualmente, más de 60 congresistas colombianos están siendo investigados por vínculos con grupos armados (guerrilla, paramilitares) y con el narcotráfico, demostrando una alarmante penetración de la mafia en las instituciones del estado. Hasta el momento, no se ha presentado ninguna manifestación popular de rechazo a esta situación, en parte, debido a una ancestral fe del colombiano en las instituciones, sumada a la ya mencionada indiferencia, indicador de una población sumida en una vivencia diaria paradójica y absurda, pero acostumbrada a ésta.

 

A group of 22 artists is summoned to perform a quick action in downtown Bogotá. Equal number of yellow vinyl letters are distributed among them and pasted on their black shirts and the group heads for Bolivar Square, the political center of our country, where we can find the National Congress, the City Hall, the National Justice Palace and the Primate Cathedral. Once there, the group of artists climbs the stairs of the National Congress and line up to form the sentence “Dios bendiga este negocio” (May God bless this business). This is a very popular expression throughout the country, and is usually found in stickers, attached to counters on popular shops and small farmers’ markets, or as an introductory phrase on religious posters. A few minutes later, a policeman reads the phrase and asks the group to leave.

This phrase embodies many cultural features, as it represents the spirit of a conservative nation that, although this year celebrates 200 years of independence from colonial domain and established at first as a republic, it ended reaffirming the values of a catholic confessional state. White descendants of former regents built a post-independence national project, excluding the heterogeneous reality of a nation yet to find its identity. This historical omission has lead to worsening of many social conflicts that still prevail. Part of the National project lead by Creole elites included the construction of national icons such as the National Congress, commissioned to different European contractors such as Piero Cantini and Gaston Lelarge. Dios bendiga este negocio pretends to stimulate the activation of political thought at a historical juncture, when more 80 congressman are currently being investigated by national courts, accused of favoring, sponsoring and/or being part of illegal right-wing paramilitary structures in Colombia, showing the alarming penetration of the mafia in national government.

The action sparked unusual activity in Bolivar Square, where pedestrians are sadly accustomed to weekly protests from students, labor and political groups or victims of violence. Both domestic and foreign pedestrians stopped to take pictures of the group, to talk and interact with the artists. Photography emerges as a vital tool to capture this action, not only as witness, but also as presence, pointing out the current state of an institution, held only in its symbolic value. Historically, the image of institutions have appeared to be strong enough to overlook the profound institutional crisis in Colombia.

 

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